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sábado, 30 de agosto de 2008

La Resurrección de la Mujer Salvaje

La lectura de este texto me ha recordado que no hay tanta diferencia entre las propuestas espirituales de las escuelas de oriente y nuestra forma de vivir la fe y la oración.

La primera frase que me gustaría destacar es: "el exceso de intelectualización puede desdibujar las pautas de la naturaleza instintiva de las mujeres”. Hay una teóloga coreana (Chung Kyun Kyung) que habla precisamente de esto. En su libro Introducción a la Teología Feminista Asiática, hace un completo análisis crítico de la Teología Teórica, que nada tiene que ver con la vida cotidiana de las mujeres. Ella defiende el mensaje vivo y actual que la biblia, recibida y re-leida desde la propia experiencia de vida, puede dar respuestas útiles a las mujeres de hoy. En el capítulo titulado “Una Metodología nueva”, desarrolla con todo detalle este argumento y me ha venido a colación a partir de la lectura de este relato de la mujer salvaje.

¡Cuantas veces me he sentido “defraudada”! al acercarme al mensaje de mujeres especializadas en temas teológicos y espirituales, y he necesitado cerrar estos libros por sentirme lejana, ignorante y triste, a no ser capaz de saber qué me quieren decir. Aun a sabiendas que su sabiduría y experiencia es máxima, pero imposibles de comprender. Desde entonces me propuse estudiar con todas mis fuerzas para ser capaz de comprender y luego “traducir” todo lo aprendido a las mujeres como yo.

Me entusiasma la idea de la que habla la autora, de aquellas herramientas útiles para poder llegar hasta esa naturaleza nuestra instintiva. Nos habla de las artes, la pintura, los cuentos, el teatro, la danza… todas aquellas disciplinas que en el algún momento de nuestra cultura occidental y sabia, fueron desechadas por ser menos serias, menos responsable. Una perdida de tiempo, que no podía convertirse en un profesión respetable. El teatro y la creación de relatos son mis pasiones, y ahora me reafirmo en la idea de seguir empleándolos, pero esta vez, desde otra óptica. Como herramientas de espiritualidad. Ya venía empleándolas como medio para el mejoramiento personal con los grupos de mujeres con los que trabajo habitualmente.

Me ha resultado sorprendente y curiosa la división de circuitos del oído, que nos permite oir determinadas informaciones: Las conversaciones mundanas, los conocimientos fundamentales y los consejos vitales para nuestra supervivencia.

Esta última información es captada por el oído del alma. Aquel que deberíamos emplear y desarrollar si deseamos acceder a nuestra yo interior.

Me ha impresionado mucho la leyenda de la “huesera”, cuya única tarea consiste en viajar por todos los lugares del mundo en busca de huesos. Huesos de lobo. Cuando posee todo el esqueleto completo, canta sobre ellos, y éstos recobran vida. Y este espíritu de lobo resucitado, adquiere la apariencia final de mujer.

Y el modo en que describe lo que significa “cantar”. Es utilizar la voz del alma. Me vienen a la memoria, las canciones de cuna de las mamas que con sus voces tratan de acallar la intranquilidad de los pequeños. Desde el principio de nuestras vidas, la canción de personas cercanas nos ha rodeado. Cantar es “decir la verdad acerca del propio poder”…”infundir alma a lo que está enfermo o necesita recuperarse”.

La leyenda sigue dándonos claves para el autoconocimiento. “Todas iniciamos nuestra andadura como un saco de huesos perdido en algún lugar del desierto, un esqueleto desmontado oculto bajo la arena. Nuestra misión es recuperar las distintas piezas...Hay que buscar mucho…La Loba nos enseña lo que tenemos que buscar, la fuerza indestructible de la vida de los huesos” Hechos de un material muy difícil de destruir, ni si quiere con fuego.

Continúa la autora con otras leyendas populares del lugar donde reside, el desierto cercano a Méjico. Allí se habla del arquetipo de la vieja, La Que Sabe. De ella han nacido las mujeres. De una grieta de la planta de su pie. El miembro del cuerpo que todo lo siente. De ahí que las mujeres tengan tanta sabiduría. Todas las mujeres, poseen algo de esta (La Que Sabe), que la ha creado. Todo ello me recuerda a aquellos postulados de nuestra fe, a partir de la cual, creemos que somos reflejos de nuestro Creador. Que podemos llegar a conocerle y amarle porque dentro de nosotros hay algo de EL. Como el castillo de cristal del que nos habla la Santa. Con muchas moradas. Y en el centro, en la más principal de ella, está nuestro Dios. Recuerdo tambien en estos argumentos, los artículos de algunas autoras y teólogas que hablan del Dios-mujer, y que para nada supone para mí un conflicto espiritual.

Después nos advierte del peligro de acceder a este rincón nuestro de conocimiento, sin la suficiente preparación y humildad. Porque en este lugar (ese Rio bajo el rio, lugar en el que se encuentra toda la sabiduría, y nuestras raices más profundas de anhelo de Dios, de búsqueda de la verdad y de sentido, nos encontramos con una aparente delicia que nos cautiva, y nos puede hacer olvidarnos de la realidad en la que vivimos. Mucho menos atractiva. Pero esta tierra de conocimiento, es un paso para luego, renovadas, volver a nuestra vida diaria fortalecidas y llenas. Nos lo muestra con la leyenda de los Cuatro Rabinos.

Me recuerdan estas palabras a aquellos momentos de retiro, o ejercicios, en los que nos apetece quedarnos eternamente en estos lugares. Ajenos a toda preocupación, estrés, dificultades…Estos momentos, son reales e intensos. Pero nos debe servir de fortalecedor para nuestra vida diaria. No de evasión. Y luego tras…”encontrar el camino de lo que Jung llama obligación moral de vivir y manifestar lo que uno ha aprendido en el descenso y el ascenso al Yo salvaje”.“Esta obligación moral consiste un vivir aquello que percibimos.”

“Nuestra tarea es mostrar qué se nos ha infundido en esta tierra de conocimiento. Y luego, mostrarlo, repartirlo y cantarlo”. Estas palabras me inspiran de la misma manera mi obligación como mujer creyente en el Evangelio y conocedora de lo intenso que puede llegar a ser el amor del Señor al ser humano.

La autora contempla un paralelismo entre el arquetipo de la loba y otros mitos universales de la resurrección. Símbolos al fin y al cabo de nacimiento de vida, a partir de algo inerte. Nuestra tarea – nos dice- será conjugar aquellos aspectos muertos que existen en nuestra vida y re-crearlos.

La Diosa de la vida, también es Diosa de la muerte. De la misma forma que se nos advierte en los Evangelios, que “el trigo debe morir primero, para poder convertirse en alimento”, se hace necesario eliminar de nosotras aquellos aspectos muertos. Debemos decidir, qué cosa de nosotras debe morir y qué cosa debe vivir. Esas decisiones no siempre serán fáciles ni exentas de dolor. Prosigue la autora diciendo que en todas las almas hace falta un arreglo. Algo que se desprende…que se desconcha…que se despinta…Y es en nuestro interior, donde reside esa vieja huesera que recoge nuestros huesos rotos y muertos. Huesos del alma de ese yo salvaje, (a veces desorientado por los ruidos del exterior), …Nuestra misión, es desempeñar esa misma tarea de la vieja huesera, que recoge lo muerto, se sienta junto al fuego con ellos, y decide qué canción cantar para a través de su canto, recobren la vida.

Este capítulo puede ser una buena lectura de introducción a algunos ejercicios o periodos de encuentro con el Señor, en el que nos pongamos frente a El, y tratemos en su presencia de ahondar en nuestras profundidades. Recuero también unas palabras de Victoria Mollins y Mercé Basté en un folleto escrito hace algunos años, que trataba sobre “El Camino Teresiano” y concretamente desarrollaba unos postulados sobre el modo de ser laico/a teresiano/a en el mundo de hoy. En un apartado dedicado exclusivamente a la oración y a la importancia del encuentro con Él, las autoras nos recuerdan “Este es el camino de la oración. Es la primera gran opción que hemos de hacer. Yo os invitaría a hacer esta opción con ilusión y sin desánimo, porque os digo con sinceridad, en vuestro interior podéis encontrar cosas maravillosas” y me acojo igualmente, ahora a las palabras leídas hace unos instantes en el Boletin stj de Agosto, en el que en su pg. 5, se nos recomienda a: “Remar mar adentro”, que nos es otra cosa que ahondar, mojarse en nuestro interior, complicarse la vida aún más, a sabiendas que corremos el riesgo de no saber qué vamos a encontrarnos en estas profundidades de nuestro abismo. Y continua el boletín algunas paginas más adelante….para luego, volver a salir a la superficie y mostrar toda aquellos que hemos sentido y experimentado, porque es en la vida cotidiana, donde “nos jugamos la calidad evangélica de nuestro seguimiento de Jesús”.

Gracias por crear este espacio de encuentro. Un abrazo fuerte desde Sevilla. MJ Rosillo. Agosto 2008.

Contar historias...

No sé ni por qué escribo exactamente, pero creo que no importa mucho, quizá el reencuentro con este libro[i] y la necesidad de contar historias nuestras.

No me es difícil reconocer en mi esas luchas constantes entre esa persona que soy, cuando consciente de la identidad que se me regala en cada encuentro, decido incorporar o rechazar lo que recibo, decido entonces ser precisamente “esta mujer”; y aquella otra, en la que me convierto cuando no soy consciente de esos encuentros y me dejo formar por ellos casi sin darme cuenta. Una la que se va haciendo con la corriente y la otra que escucha el canto de la vida que siempre desordena esquemas. Una que se aferra a historias propias, pero muertas; la otra que se atreve a contarlas nuevas.

Pinkola se llama a sí misma “cantadora” (contadora de historias, de cuentos que despiertan y evocan a la mujer salvaje), yo apenas cuento la mía y contarla con el arte del perdón y resurrección va siendo camino de libertad. Claro que el texto me evoca a Ezequiel con aquel montón de huesos, músculos y pedazos que sólo con el Espíritu pueden renacer, me gusta más el relato de la loba, tal vez por el canto, y lo femenino, me recuerda la confusión de la resurrección, la terquedad de la vida, me recuerda tantas historias rotas, de muerte, de esas que no queremos contar pero que es necesario, para que un día entendamos que ya todo ha pasado, que podemos contarlas de otra forma, que esos huesos saben escuchar el canto de su vida. Aunque parece imposible después de tanto desgarre, se cubren de carne, entonces vuelven a sentir, a dar un sollozo que atrapa la vida de nuevo, arrebata al olvido la propia historia de amor que todas tenemos mezclada con el dolor de estos tiempos.

¿Cuándo pasa esto? ¿Cómo podemos recuperar la vida y dejar la parálisis después de estar ya en el sepulcro? ¡Cantándonos unas a otras! Esa ha sido mi experiencia con las mujeres con las que he compartido la vida estos dos últimos años en la Huasteca, no es buscando en el pasado memorias para curarlas, a fin de cuentas la memoria es selectiva y siempre interpreta, si la forzamos nunca estamos seguras de que la historia que contamos de nosotras mismas sea parecida a lo que sucedió, a lo más que podemos aspirar es a la interpretación que entonces o ahora hacemos de las emociones que guardamos acerca de esos hechos. Aunque nos esforcemos mucho tal vez nuestros huesos seguirán muertos al volver del pasado. Tampoco es en las teorías liberadoras (aunque ayudan mucho) donde se ensaya el canto de nuestro despertar, porque el peso cultural vence muchas veces las ideas. He caminado al lado de mujeres a veces soportando años de abuso, sin poder contar la propia historia si no es como víctimas llenas de dolor y a veces de deseos de venganza, mujeres que “estudiosas” no podemos liberarnos fácilmente de la violencia. Es ahí donde he visto a la loba, la que despierta, la he visto en ellas y en mi, en Teresa, reunidas, contando en la noche nuestra historia, recibiéndonos con amor unas a otras, contándola una y otra vez, hasta que nos gusta, hasta que todo encaja, hasta que se nos llena la carne de vida, se teje una sonrisa y comenzamos a movernos poco a poco como queremos, como nos gusta.

Cantarnos nuestra canción, contar nuestra historia, por fin desde el descanso de no tener que cobrar a nadie, desde el lugar del perdón, desde el lugar que nos permite respirar de nuevo.

Ser teresiana, es para mi, contar como Teresa la propia historia, mirar a otras mujeres con ojos que regalen identidades nuevas y positivas, para que cada una encuentre su propia manera de contar su historia, supone paciencia, horas de encuentro, abrazar el dolor que da la invisibilidad de la violencia, supone valentía de reconocer los huesos secos, nuestras preguntas no resueltas, nuestra cobardía, los huesos que se han perdido y que a veces solo los puede recuperar otra persona. Supone creer en la ternura de nuestra piel y en la bravura de nuestro ser que no puede conformarse con ser a medias.

Termino compartiendo un poco de estas luchas como mejor siento hacerlo… deseo que alguna de esas palabras sea la primera nota para que alguien cante su propia canción después de la parálisis o de la muerte, o de letargo de los días ordenados y la tendencia de acomodarnos sin querer a los condicionamientos de aceptación que nos restan vida.


QUE GANAS

(días de enojo, de cansancio)

Qué ganas de parar

de dejar de jugar a tener sitio

y al tenerlo mejorar un poco si es posible.

Jugar fingiendo que no juego

disfrazándolo de reino

de liberación del pueblo.

Jugar escondiendo mis deseos,

mis ocultos intereses

mi aguijón de poder

mis aguas sucias malolientes.

Juego maldito que juzgas y censuras

lo que pequeño surge del silencio,

lo que suave sopla,

lo que débil ama,

siempre juzgas,

por eso matas la semilla,

matas lo que queda de esperanza.

Juego que no acabas

si no has de terminar

al menos vamos a jugar

cartas abiertas

o déjame escapar

con el dulce sabor de esta derrota,

déjame escapar

a vivir con pantalones y camisa roja,

sentarme a platicar,

llegar tarde a dormir la siesta,

déjame escapar quedar la última,

no cantar tan bien,

no saberlo hacer,

irme a dormir,

déjame gozar sin más la vida,

una verdadera vida,

quiero hasta el final saber decir

dónde está mi hermano…

ni Caín ni Abel,

no quiero asesina matar sueños

con un poderoso resentimiento.


SI ES TU ESÍRITU

Voy corriendo a donde no quiero,

sudo sudores sin gota de deseo,

trago sin sabor el aire seco,

¡pienso que vivo!

Hago con mis sueños un canto

lleno de anhelos y pasiones,

que se queda viejo

preso de deberes y tensiones.

Hasta los versos se alinean,

los gritos se entonan,

pero mi cuerpo explota en rebeldía

pierdo el poder, la armonía.

Sabia sabiduría que me habitas,

viento sin fronteras que me rompes,

y no dejas que mi cuerpo se acomode

ni a mis lágrimas quedarse en el recuerdo.

Débil fortaleza me haces frágil,

frágil pero libre de este peso,

frágil cuando es más posible

que me deje amar,

que lo de todo por un beso.

Prefiero ser tallo verde

que al romperse da su savia,

que tronco que en su fuerza

se derrumba por el peso de su espalda.

Prefiero enferma saborear el miedo,

deshacer mi vida y mis proyectos,

si eres Tú,

si es tu aliento

que lo hace todo nuevo.

Prefiero ser amante amada,

saborear la madrugada,

sin días tranquilos,

sin madurez centrada,

prefiero servir, vivir,

¡creer en mis labios y mis brazos

que con lágrimas cabalgan!


HASTA AQUÍ

Hasta aquí

desde todos los caminos

enfermos, curados…

rota, desgarrada y amada.

Hasta aquí,

indiscreta, desordenada,

de manos amantes

y esos besos.

Lo perdido

estaba constantemente

renaciendo,

inventando,

imposibles senderos.

Amarrada al terrible cuento,

sin nombrar, sin mirar, sin tocar,

matando y muriendo…

Pero, hasta aquí

vuelvo, camino, abro,

impresionada suelto,

ya respiro más lento,

sin culpa por el aire,

por el deseo revuelto.

Hasta aquí

te siento,

te digo, ya con otro nombre,

te amo, ya,

camino lento,

sonrío,

me veo tocar

rozar la vida,

hablar de fuego,

ganar y perder,

por decir,

por la danza,

por tu promesa de amar

así, como me hiciste,

como tejiste extrañamente,

cuerdas, hilos,

como tensaste,

como amarraste,

como uniste y trozaste…

como ideaste la trama…

Así con mil matices,

sin atención a mis definiciones,

las del miedo y del descanso,

las de los muertos.

Hasta aquí

tu arte simple

crea de nuevo.

Mónica Robledo Bucio


[i] Del libro de Pinkola Estés leeremos la "INTRODUCCIÓN" y el capítulo 1, "EL AULLIDO- LA RESURRECCIÓN DE LA MUJER SALVAJE".

sábado, 2 de agosto de 2008

MULHERES QUE CORREM COM LOBOS

Ao fazer a leitura desse livro tive uma senção de alegria e de Esperança,pois, conforme a autora, podemos recuperar nossa identidade original, os sentimentos mais profundos que com o passasr do tempo foram sendo transformados, silênciados para agradar a terceiros e cumprir papéis pré estabelecidos, que definem o homem e a mulher a viverem de forma artificial seus sentimentos.


A comparação que a autora faz da mulher saudável com os lobos saúdaveis é interessantíssimo, são dotados de grande resistencia e força, profundamente intuitivos, determinação feroz e extrema coragem. São caractéristicas que, como mulheres , fomos perdendo, comparando com Teresa em seu Castelo Interior, ficamos dando volta no castelo, sem conseguir chegar em seu interior no Centro a onde perdemos de desfrutar do belo do nossos sentimentos mais profundos e selvagens. Mais a mulher Selvagem que parece adormecida, ás vezes até morta volta a renascer das cinzas como a fenix e volta a agir a encontrar consigo mesmo e com sua dimensão mais profunda tomando conciência de seu poder e beleza interiores. E ao acordar, segundo a autora, reafirmam seu relacionamento com a natureza selvagem, elas recebem o Dom de viver uma vida natural, uma vida em que a criatura tenha uma integridade inata e limites saudáveis, onde buscam o conhecimento da alma do logos. Sem ela, as mulheres não têm ouvidos para ouvir para o discurso da sua alma ou para registrar á medida de seus próprios ritmos interiores. Sintome chamda a buscar em mim e reacender , no mais profundo de meu ser, essa mulher que dorme profundamente o sono de ser silenciada podada, enfraquecida, rotulada de perigosa, de insensata e de outros depreciativos.


Creio que a leitura desse livro e a partilha com vocês poderão me ajudar a buscar mecanismo que me ajudem a despertar a mulher selvagem que existe dentro de mim. E na Esperança que ela renascerá das cinzas de tal forma que intuitivamente saberá que um dia haverá uma saída, uma abertura, uma oportunidade e Ela poderá escapar e ser ela mesma uma mulher saudável, proporcionadora de uma nova forma de convivência, mais profunda e mais integrada com o Eu.


Abraço a todas(os) Goreth Ribeiro

viernes, 1 de agosto de 2008

"La mujer salvaje es la SALUD de todas las mujeres"


Confieso que me siento pequeña para comentar algo tan profundo como es el libro “Mujeres que corren con lobos”, de Clarissa Pinkola. Siento que en este libro hay mucho más de lo que mi vista puede leer e mi mente y mi corazón captar. Necesito tiempo para asimilar, profundizar y permitir que se den los cambios en mi. La lectura es una invitación a seguir adentrando en las moradas del Castillo, pues el encuentro con la mujer salvaje necesita hondura, más allá de lo aparente e de lo superficial.

Para mi, esta es una lectura con poder revolucionario, pues encontrarse con la fuerza de la mujer salvaje es asumir con pasión y ardor el curso de la vida y no permitir que otros nos digan lo que y como debemos vivir. Despertó en mí el deseo de conocer la mujer salvaje que me habita e desentrañar toda su fuerza.

Mientras adentrava en las ideas y en los conceptos de la autora tenia presente el rostro de mujeres que son parte de mi: mi madre, mis abuelas, mis hermanas carnales y mis hermanas de la Compañía, aquellas con quien me relaciono con mas cercanía, pero también aquellas con quien apenas me relaciono. Rostros de mujeres con quien trabaje en las escuelas e a quien dedique mi tiempo e mi apostolado. Rostros de mujeres pobres, especialmente de la favela de Rio de Janeiro. Estuvo presente Teresa de Jesús y otras mujeres cuyas vidas llegaran hasta mi a través del testimonio de otros. Mis amigas que son como un espejo donde puedo ver reflejada mi imagen … Son muchas mujeres… e cada una tan singular…
Me imagine en este círculo de mujeres haciendo juntas un movimiento con el objetivo de ayudarnos en el rescate de la mujer salvaje que hay en cada una de nosotras. Al mismo tiempo que idealizaba esto, me preguntaba: Estamos dispuestas a asumir las consecuencias de nuestra salvajería? Y aquí es importante remeternos al sentido de salvaje que la autora nos propone que significa vivir una existencia natural, en la que la criatura posee una integridad innata y unos limites saludables. Ella nos dice que la naturaleza salvaje posee una enorme integridad.

Podemos imaginar lo que seria de este mundo hecho de mujeres integradas en su propio ser, viviendo en la libertad de su verdad mas honda?

La autora unió las palabras mujer y salvaje pues para ella, las dos son intuitivas, apasionadas, indomables. La fuerza que habita en la mujer salvaje es una fuerza peligrosa para el status quo.
Para mantener las cosas como están, es importante que la mujer salvaje este adormecida.

Pregunto a mi y a todas? Queremos despertar? Que supone, de verdad, para cada una de nosotras, encontrarnos con la mujer salvaje que nos habita? Quizás alguna o algunas podrán relatar sus experiencias y otras podremos animarnos para también hacer el proceso.

Uno de los símbolos que la autora utiliza es el saco de huesos perdido en el algún lugar del desierto. Esta imagen de los huesos me reporta al texto bíblico de Ezequiel 37. En el cuento, la loba canta sobre los huesos para devolverles la vida. En el texto bíblico es el soplo del Espirito que les hace volver a la vida. Cantar y soplar, dos acciones de nuestro cotidiano que tienen el poder de devolver el alma a lo que esta, aparentemente sin vida. El texto de Ezequiel nos dice que con el soplo, el Espirito penetró en los cuerpos y ellos revivieron, poniéndose todos de pie. Y termina diciendo: Era un ejército inmenso.

Creo, mis queridas y mi querido, que nosotras mujeres, también nos convertiremos en un gran y valiente ejército (aunque no me gusta desta palabra, pues trae consigo imagenes no muy sanas) si dejemos que la mujer salvaje que nos habita, despierte.
Termino mi aporte con una frase de Pinkola que es la misma frase que puso en el titulo: “La mujer salvaje es la salud de todas las mujeres”. Vayamos en busca de nuestra salud y de la salud de todas nuestras compañeras…

miércoles, 23 de julio de 2008

Aporte

“En memoria de ella”

Según afirma la autora:

"En Memoria de Ella empieza con la premisa fundamental de que en el pasado, las mujeres no han sido sólo discriminadas y victimizadas; sino que han sido también agentes de la historia que han producido, definido y sostenido la sociedad en general y las relaciones socio-religiosas del cristianismo primitivo en particular".

La Biblia ha sido interpretada androcéntrica y Patriarcalmente a través de la historia, situación que ha marcado la exclusión de la mujer en la misma.

Es necesario cambiar el enfoque doctrinal en la cual se encuentra enmarcada. Se debe encaminar hacía una interpretación más incluyente y contextualizada, lo que permitirá explicar el por qué de sus escritos.
“Mujeres que corren con los lobos”


La autora nos invita a través de su obra a conocer nuestro interior profundamente, rescatando toda aquella parte vital del ser que de alguna manera tenemos domesticada.

A través de los cuentos a que hace referencia (los cuales considera como una medicina, debido a las enseñanzas que contienen), Pinkola nos muestra una forma de reinterpretar y comprender nuestras experiencias de vida, para que así podamos actuar en plena conciencia de nuestros actos.

La comparación que realiza entre las características comunes de la mujer sana y la loba sana, es completamente fantástica. Nos dice que la mujer salvaje es aquella “célula resplandeciente que contiene todos los instintos, fuerzas y saberes necesarios para la vida”.

Hay que iniciar el rescate de esa mujer salvaje que está en nosotras, siguiendo las indicaciones que nos da la autora.

Lo cual nos permitirá extraer definitivamente lo mejor que tiene cada persona, y así algún día podremos cantar sobre los huesos (que son el símbolo de la fuerza inalterable) que hemos ido acumulando en el camino, tal como lo hizo lo loba.

aporte a foro perspectiva de genero

FORO GENERO Y EDUCACIÒN

Colombia , Medellín .JULIO 21 DE 2008.


Por: Marìa Helena Rivillas stj. helenrivillas@gmail.com

TEXTO: MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS DE CLARISSA PINKOLA ESTÉS.

Resonancias:

Genial texto para entrar y ahondar en nuestra propia psiquis y descubrir allí de nuevo toda la fuerza y vitalidad que nos hemos dejado robar o que hemos dejado en la orilla de gran selva de la vida sin esperanza o con mucha pasividad.


Sentimientos:

ADMIRACIÓN: por toda la maravilla que hay en mi naturaleza salvaje, instintiva.

GRATITUD : por la fuerza y genialidad con la que Clarisa describe toda la vida y fuerza que hay en nosotras las mujeres y a la vez las trampas en las que inconcientemente caemos y que nos paralizan.

CONTEMPLACIÓN: en la imagen de la Mujere Salvaje, contemplo toda la Genialidad y plenitud que Dios puso en cada una de nosotras/os.

FORTALEZA: Dentro de nosotras hay una fuerza que es vida y que es mas fuerte que la muerte que nos ronda permanentemente .

LUZ Y CLARIDAD: de la enorme potencialidad, dones, energía, fuerza y en definitiva el Dios que nos habita y que actúa en nuestra historia y nos impulsa a crear y a reestrenar la vida a cada instante.

Lucidez al constatar toda la vida que hay en mi naturaleza de mujer teresiana

Imágenes bíblicas

“Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje son especies en peligro de extinción” Clarissa
“En el transcurso del tiempo hemos presenciado cómo se ha saqueado, rechazado y reestructurado la naturaleza femenina instintiva.” Clarissa.

Por eso se me ocurrió que el salmo 103 en el versículo del 1 - 5 recoge este clamor de recuperar en mí y en todas nosotras la naturaleza salvaje, nuestra naturaleza instintiva.


Bendice alma mía, al señor,
Y todo mi ser su santo nombre
Bendice, alma mía, al señor,
Y no olvides sus muchos beneficios
El te perdona todos tus delitos
Y te cura de todas tus enfermedades
Èl rescata tu vida del sepulcro
Y te colma de amor y de ternura
Èl sacia de bienes tu existencia
Y te rejuvenece como el àguila.


Imágenes Teresianas
RESTAURAR
TRANSFORMACIÓN DEL GUSANO A MARIPOSA
CAVAR EN LO MUY HONDO


Aquello que despertó en mi.

El deseo de rastrear , adentrarme. buscar y perseverar en las ruinas de mi vida y del subsuelo de mis compañeras de camino.

Grandes interrogantes respecto a nuestros procesos formativos iniciales y permanentes, si nos están permitiendo descubrir y entrar allí donde esta lo mejor de mi yo , mi sí mismo, ( C Jung ) mi lugar seguro, (Marie Pual Ross ).
Contamos una herramienta poderosa que es el conocimiento propio y el cultivo la interioridad , que nos posibilita encontrarnos con esa naturaleza instintiva donde Dios puso todo su mimo , ternura ,cariño, amor y su sello de identidad Divina.

Orando el desafío dos “Vivir toda relación como lugar de encuentro con Dios que genera vida y comunión” sentí que solo si nos relacionamos desde lo mejor que Dios puso en cada una de nosotras/os podríamos vivir unas relaciones interpersonales incluyentes, fraternas y humanizadotas que faciliten el acompañarnos mutuamente en la vida.

Siento una llamada a permitir que la Gracia y el amor liberador de Dios sane y restaure el yo herido y neurótico que convive conmigo y con mis compañeras/os de misión.

Quiero terminar mi sencillo aporte con este texto de Clarissa Pinkola que me parece resume mucho de lo que aspiramos ser para que nuestras relaciones con nosotras mismas, con el otros y con lo otro sean eso que todas/os soñamos . RELACIONES INCLUYENTES, FRATERNAS Y HUMANIZADORAS…..

“Los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características psíquicas: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada. Son expertos en el arte de adaptarse a las circunstancias siempre cambiantes y son fieramente leales y valientes.Y, sin embargo, ambos han sido perseguidos, hostigados y falsamente acusados de ser voraces, taimados y demasiado agresivos y de valer menos que sus detractores.” Pag 12 edt Zeta.

.
RESPECTO AL LIBRO En memoria de ella de ELISABETH SCHUSSLER FIORENZA.

Me sentí invitada a conocer con mas profundidad el método de investigación y conocimiento verdaderamente humano como dice ella , …”conocimiento que incluye a toda las personas, hombres y mujeres, clases altas y bajas, aristocracia y gente ordinaria, culturas y razas distintas, poderoso y `débiles” Pag 24 . Elisabeth Schussler Fiorenza .En memoria de Ella.

lunes, 21 de julio de 2008

Teresianas y teresianos salvajes!!!

Regalarme tiempos previos al verano para hacer las lecturas del foro de manera intercalada con un intenso cierre del curso escolar (se que todos los lectores entenderán muy bien a lo que me refiero) me brindó la oportunidad de encontrar fuertes comparativos entre lo leído y nuestro desempeño como educadoras y educadores teresianos. Y comencé a dar este enfoque desde el comparativo que en “Mujeres que corren con los lobos” se hace de la mujer moderna con un torbellino de actividad. Cuántas veces no hemos experimentado en un fin de curso el desgaste mental, emocional y físico que esto implica. No se si a muchos les haya sucedido, pero yo usualmente recibo las vacaciones con una gripe fenomenal y dolores musculares que no son otra cosa más que tensión y activismo. Además en los últimos días siempre nos queremos comer el mundo, surgen las consecuencias de haber dejado de atender todo lo importante en el año por haber priorizado y atendido primero lo urgente; no quieres que la gente se vaya pues todavía hay pendientes y ya los demás lo que quieren es escuchar como palabras mágicas ¿qué fecha nos vemos de regreso de vacaciones? Cuando crees que el equipo ya está integrado siempre se presentan las sorpresas de última hora con renuncias inesperadas o movimientos necesarios. Además ya tienes que estar armando el inicio de curso pues “ésta es la vida de una escuela”, desde el cierre se planea el futuro. Por si fuera poco, también quieres participar en todos los cursos que en verano surgen pues son muy atractivos e interesantes. Los pendientes que todos tienen contigo se les vuelven de pronto urgentes pues si los resuelven pronto ya se podrán ir sintiendo que terminaron el año y se irán de verano y también está la fila de alumnado con algunas dificultades que necesitan ser atendidas antes del cierre. Aunque no lo quieras, cada una de las últimas mañanas del curso, es más difícil disimular las ojeras, la expresión se empieza a poner tensa, el torbellino que se forma en la mente y en toda la persona es intenso y no se detiene, empieza a arrastrar discretamente la capacidad de tolerar, pensar creativamente, analizar desde un instinto suspicaz y pensar con lucidez. El desgaste intelectual se empieza a notar en el cansancio físico, apatía y hasta de pronto en desgane. Es entonces cuando hay que hacer un alto porque transmitir todo esto negativo “no es justo”. Los demás confían y se fían de uno y por lo tanto tenemos que encontrar la manera de mantener siempre viva la ilusión, el ánimo y la inspiración. Tenemos todos los medios desde el teresianismo para conocer y reconocer todo el potencial que como hombres y mujeres salvajes podemos llegar a ser.
Si regreso al torbellino, puedo imaginar que el centro que lo forma es aquello que tenemos la necesidad y la obligación de mantener. Es lo único que nos dará la fuerza y resistencia alegre y renovada todos los días. Es solamente desde el espíritu desde donde podemos realmente curar nuestras heridas o cansancios que podemos estar acumulando. Y me pregunto, ¿por qué si usualmente tengo el hábito de acudir a un médico si algo me duele no le doy la misma importancia a curar y cuidar mi interior? ¿Cuándo atendemos el espíritu? ¿Qué tiempo le dedicamos? ¿Con qué medios cuento para ello?
En los años que llevo en el Colegio, he tenido la suerte de poder encontrar en algunas personas que ahora defino como “muy sanas” y que han sido claves en mi vida. Sanas porque desde que llegan sin tener la intención dominan el ambiente, se les reconoce y se les admira, inspiran el deseo de estar cerca de ellas, se dejan querer muy fácilmente. Se volvieron modelos que me atraían y con los que me sentía muy conectada. Son de admiración las relaciones con significado fuerte que logran establecer y lo saludables y creativas como se desempeñan. ¿De dónde adquieren tanta energía? Son como niños en cuerpo de adultos. ¿Es que nunca se cansan?
Creo que el secreto es que estas personas o modelos han encontrado la manera de atender su centro, alimentarlo, curarlo y cuidarlo todos los días. Van caminando por la vida sabiendo distinguir entre lo que deben mantener vivo y lo que deben hacer morir en su interior. Van soltando sus ataduras y dolores. Se dan tiempo para escuchar y escucharse a si mismas. Esto es lo que hace a estas personas “salvajes” y es así como hay que aspirar ser en todo cierre de año y en cualquier año escolar que nos toque iniciar.
Gracias por esta oportunidad de renovación interior y de extendernos la invitación a buscar en nuestro interior a nuestro al ser salvaje que nos llevará a ser, mantenernos y hacer felices a los demás.
Nos deseo de todo corazón un verano de encuentro con nuestro yo salvaje que nos inspire y anime en nuestro andar y nos permita establecer relaciones de gran significado en cualquier ambiente.
Con ese espíritu salvaje se antoja y fluye espontáneamente mantenernos siempre haciendo: Todo por Jesús. ¡Mucha suerte!

domingo, 20 de julio de 2008

Encuentro Liberador

El encuentro con esta literatura me ha gustado muchísimo, me ha ayudado a despertar mi ser de mujer; me ha dado elementos para hacer una mirada introspectiva de mí misma de cara al proceso liberador que estamos llamadas a vivir y que debe comenzar en primer, lugar por cada una.

Desde la lectura del libro:”En Memoria de Ella” de Elisabeth Schüssler Fiorenza, se puedo concluir que la Biblia ha sido interpretada androcéntrica y Patriarcalmente a lo largo de la historia, lo que ha contribuido a marginar a la mujer, invisibilizando la opción que Jesús hizo por las mujeres de su tiempo y por los excluidos de su época.

Jesús desde su compromiso por la humanidad instauro el discipulado de iguales: el hombre y la mujer siguiendo al Maestro y anunciando la Buena Nueva para todos y todas sin ninguna discriminación, pero desde una concepción patriarcal de la Biblia y porque no decirlo, de la Tradición se ha silenciado el lugar que ocuparon las mujeres en el grupo de Jesús, y hoy en nuestro compromiso por el Reino, nos “toca” hacer memoria de esas mujeres invisibilizadas, que estuvieron ahí en “espíritu y verdad” y hoy son testimonio para todas nosotras que seguimos a Jesús, que nos invita a liberarnos y optar por la vida.

El encuentro con este libro nos plantea a nivel personal y desde nuestras comunidades inmediatas hacer una relectura de la Biblia en clave feminista, rescatando la invitación a la liberación “para la mujer y desde la mujer”

La liberación de la mujer la hacemos desde la óptica del Espíritu que es quien ilumina las actitudes liberadoras, equitativas que respetan la dignidad de las personas en Coherencia a la Buena Nueva anunciada por Jesús, desde ahí, replantear una hermenéutica que privilegie la óptica de la mujer y una exégesis que clarifique las situaciones del texto y del contexto.


El libro “Mujeres que corren con los lobos” de Clarissa Pinkola, me ha ayudado a hondar en esa clave Teresiana del “propio Conocimiento” a descubrir esa “mujer salvaje” que hay dentro de mí y que estoy llamada a descubrir a potenciar y a dejar salir… Esa “mujer salvaje” me lleva a reconstruir mi historia y a convertirla para mí misma y para los demás en esa historia de salvación que Jesús quiere.

Son muchos los “sentires” que se han despertado en mí la lectura, es el encuentro con mi ser de mujer “salvaje” que necesita y clama liberación, que lleva a ahondar a revitalizar esas zonas oscuras, donde es necesario “juntar esos huesos” y cantar sobre ellos, y dejar salir esa luz que me hace más humana, que me lleva a “gustar la vida” y a emplearla en lo que muestre, en lenguaje Teresiano, “la hermosura del Castillo” que soy yo misma habitada por Dios.

Como mujer salvaje, el decidirme entrar, es la invitación a encontrarme con mis “verdades más profundas” a mirarlas con compasión y valentía para convertirlas en el pozo donde pueda beber el Agua que da “Vida” para mí y para la humanidad.

La “mujer Salvaje” que hay en mí me conduce a contemplar mi historia, todo mi ser y redimir esos “huesos” que no parecen ya tener vida, es soplar sobre ellos y vivir en plenitud, desde mi intuición de mujer, de Teresiana que se entusiasma por vivir desde “abajo y desde dentro” y que tiene gestos de “libertad, compasión y gratuidad” para mí misma y para la humanidad.

Nuestro despertar femenino



No puedo empezar a compartir mis reflexiones sobre el texto MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS sin dejar de anotar cómo las claves de lectura orientan de una manera especial la comprensión e interpretación que hagas del mismo. El leerlo en clave Teresiana te ayuda a tomar contacto con esa simbología que orienta ese proceso de Conocimiento propio que deja verse entre las líneas de esta búsqueda de la Mujer salvaje que hay en cada una de nosotras; esa Mujer cuyos huesos parecen enterrarse en los más profundo del ser, ocultando nuestra esencia, para ceder a los deseos, intereses y necesidades que ese “otro”, disfrazado de familia, cultura, sociedad, nos demanda.

Descender a ese Yo Instintivo para establecer contacto con esa Mujer Salvaje, es ese disponernos a entrar en el Castillo interior, un disponernos que requiere del anhelo, del deseo, de esa determinada determinación (Camino de perfección, Cap 21,) para relacionarnos con el yo más profundo. El deseo de mirarme interiormente para estar en el propio cuerpo con la certeza y orgullo de ser quien soy, reconociendo mis dones y limitaciones, echando mano de mis innatas facultades femeninas, estableciendo y defendiendo mi propio territorio en el que, en lenguaje de Pinkola solo hay lugar para esa Mujer salvaje que me permite sacar lo mejor de mí rescatando esa fuerza indestructible de mi propia vida.

Entrar en contacto con esa Mujer Salvaje es permitirme Regresar al Hogar, como el Hijo Pródigo regresa a casa (Lc 15) para reconocerme en mi ser, mi grandeza, mi debilidad, mi esencia de mujer. Un camino que en lenguaje Teresiano nos pertenece a nosotras mismas y que la misma Pinkola enfatiza como tarea solitaria, recordando quiénes somos y qué es lo que nos proponemos.


El llamado de Pinkola a cantar sobre los huesos, me hace tomar conciencia de ese permiso que no debo negarme de reconocer mis propias necesidades, a dejar que hable mi dolor, mi sueño, mi deseo más profundo. Cantar en mis momentos de dolor, tristeza, oscuridad, miedo… buscando rescatar los huesos perdidos en lo más profundo del alma para poder reconstruirme; para rescatar ese valor de mujer que, aunque a veces pierda o muera, por su mismo valor lo puedo resucitar. Contactar con mi ser, mi necesidad, mi deseo, es reconocer que en medio de la realidad que vivo y de un mundo que requiere de mi presencia, hay un "Yo" que clama mi atención y que sólo atendiendo como debo, puedo seguir el caminar con la firmeza y seguridad que ese mismo "YO" me posibilita.

Así mismo, una invitación especial a superar el constante activismo, a salirnos de ese borroso torbellino de actividad que nos impide gustarnos la belleza, la ensoñación, a NOSOSTRAS MISMAS. Debemos permitirnos el contacto con la belleza del arte que a su vez nos contacta con nuestra belleza interior, a "CONTEMPLAR y CONTEMPLARNOS". Gran tarea es luchar por ser esa loba sana con aguda percepción, espíritu lúdico, leal y valiente, con elevada capacidad de afecto, gran fuerza y resistencia para enfrentar los buenos y malos tiempos, CAPAZ DE DIOS y con Él capaz de vivir las nuevas circunstancias que demandan los tiempos.

Ahora bien, Pinkola al igual que Teresa de Jesús, nos hace una especial alerta. Nos invita a tener cuidado para no ahogarnos gozosamente en el arrobamiento experimentado al estar allí, esa alerta que en Teresiano se expresa desde el estar ENGOLFADAS cuando por gracia de Dios alcanzamos a estar en esas Sextas Moradas.

Nuestra misión es permitir que muera lo que nos hace daño, nos lastima, no nos favorece; aquello que entorpece las sanas relaciones conmigo misma, con el otro, con lo otro y con Dios; a dejar que muera lo que tiene que morir y que viva lo que tiene que vivir . Permitir nuestro despertar femenino, desde abajo y desde dentro como bien se expresa en nuestra PET, desarrollando nuestros sentidos, nuestra capacidad de oír con los oídos del alma, abriendo las ventanas de nuestros sueños y permitiéndonos ser transparencia de la Mujer salvaje que hay en nuestro interior.

viernes, 18 de julio de 2008

MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS

La verdad este texto me encantó. Me doy cuenta cuánto hemos perdido de nosotras mismas, o más bien, cuánto desconocemos y aun no hemos descubierto. No nos conocemos a fondo como mujeres y por tanto, no somos ni reflejamos la imágen original de Dios. Se nos han puesto, y nostras mismas nos seguimos poniendo capas y máscaras. Pero me da gusto constatar que aun hay mujeres "salvajes", tal vez las más parecidas y originales sean las mujeres indígenas con las que yo trabajo. Aun hay mujeres salvajes que nos iluminarán y animarán a "juntar los huesos". Pero también me doy cuenta, en el tiempo y experiencias que he vivido con distintos tipos de mujeres, que una cosa es que seamos concientes de lo que aun tenemos que buscar de nuestra dignidad, valor, ser de mujeres, y otra el que encontremos el verdadero camino de regreso a lo que somos y debemos de ser. Eso aun no está hecho y "se hará camino al andar"...De cuántas ideas, modelos, esquemas nos tenemos que liberar, primero nosotras mismas, para no transmitirlas a las siguientes generaciones. Esto no es fácil. No escribo demasiado porque si no, no vamos a leer lo de tod@s.

sábado, 12 de julio de 2008

Clarisa Pinkola

Hola a cada una y hola a José:
Voy a dejar, por ahora, mi compartir sobre el texto de Clarisa Pinkola, luego enviaré sobre el texto de Elisabeth Schüssler Fiorenza.
Agradezco mucho los comentarios que me antecedieron, me han iluminado y suscistado preguntas. Ya les contaré.

El libro de Clarisa Pinkola me lo había comprado estando en Chile y lo he traído conmigo a Paraguay con la expectativa de poderlo leer alguna vez. Tal es así que lo he dejado formando parte de la larga lista de espera hasta que, inesperada y afortunadamente, ha tomado prioridad sobre todos los demás. Y ahora me encuentro plenamente sumergida en sus páginas. Los caminos de la vida!

Es de esos libros que lees y que necesitas tener cerca. Que gusta para subrayar, tomar notas, sentir, pensar y conectar con la vida misma. Invita al análisis, a la revisión y la reflexión. Pero lo que más me atrae es que su lectura me desafía, me reconforta, me vincula con mis raíces mismas, con lo más genuino que hay en mí, con mis sombras, con mi profundidad, con mi “castillo interior”, con la esperanza, con la belleza, con aquello que realmente soy, etc.

Es un libro que habla de algo que está en el aire, todavía no fue dicho y necesita ser reconocido y verbalizado. Lo que no se verbaliza queda sepultado en las entrañas de la sombra desde donde la loba emite sus desconcertantes aullidos. Necesitamos tomar conciencia de nuestra faceta “lobuna” y guerrera, no como una contradicción, sino como un momento esencial de nuestra feminidad profunda.

No es posible obviar que el texto puede resultar al principio, y en determinadas partes, un poco difícil. Pero una vez que se le toma el hilo, sirve para compartir y sobre todo para vivir. Es cierto que un texto ni te resuelve la vida, ni siempre encontrarás en él las claves fundamentales para la existencia, pero sugiere, inspira, y a través de la seducción hace ver la realidad de otro modo, más ampliada según lo que cada cual lleva dentro.

El planteamiento de Clarisa Pinkola me invita a adentrarme en mi realidad de mujer, en su naturaleza “salvaje”, y desde sus raíces más interiores rescatar cierta parte vital que la tenemos desfigurada por una sociedad androcéntrica que pretende domesticarnos. En efecto, sus constantes esfuerzos por “civilizar” a la mujer y reducirla a unos parámetros de actuación patriarcal han ido dejándola sorda a los auténticos latidos interiores. Esta toma de conciencia es, pues, algo que me compromete en relación a las demás mujeres y varones.

Liberar nuestro ser femenino de la desfiguración secular y patriarcal es una tarea que urge. Un quehacer que está vinculado con la redención de todo aquello que tiene que ver con el espíritu lúdico, lo instintivo, las relaciones, los sueños, con la aguda capacidad perceptiva y afectiva, la sabiduría, la intuición, la creatividad… Actitudes todas ellas ocultadas por una ideologización masculinizante que tergiversa y enajena su identidad verdadera.

“Cuando una mujer se aparta de su fuente básica, queda esterilizada, pierde sus instintos y sus ciclos vitales naturales y éstos son subsumidos por la cultura o por el intelecto o el ego, ya sea el propio o el de los demás”. (Clarisa Pinkola, p. 9).

En la introducción Clarisa Pinkola afirma que la mujer moderna ha llegado a creer que tiene que ser todo y para todos, para lo que ha dado la espalda a la mujer salvaje que sin duda sigue escondida en su interior. El camino para descubrirla es difícil y no acaba nunca, dura toda la vida, y entre otras cosas, porque no hay objetivos concretos que alcanzar o modelos a emular, sino que cada una podemos rescatar ciertas capacidades ignoradas o habilidades minusvaloradas, que no tenemos en cuenta, y que potenciándolas llegaríamos a vivir de un modo más conforme con nosotras mismas.

“Una mujer sana se parece mucho a una loba: robusta, colmada, tan poderosa como la fuerza vital, dadora de vida, consciente de su propio territorio, ingeniosa, leal, en constante movimiento.” (Clarisa Pinkola, p. 11). Ante esta expresión de la autora no puedo sino dejar de ver en Santa Teresa de Jesús el prototipo de mujer lobuna, aguerrida, subversiva, inconformista, apasionada, intuitiva, sabia, de gran fuerza y resistencia.

Ella me ha enseñado con su experiencia de vida que los mundos interior y exterior no siempre son lugares placenteros, pues los agentes devastadores siempre están al acecho que nos llevan a poner en marcha constantemente nuestra capacidad de intuición, sabiduría y discernimiento para conjurar y neutralizar sus influencias negativas.

Teresa de Jesús es para mí como una madre loba de quien recibo lecciones, entre otras muchas cosas, acerca de los depredadores como, por ejemplo: si es amenazador y más grande que yo, debo huir; si es más débil, decidir qué es lo que quiero hacer; si está enfermo, lo dejo en paz; si tiene puntas, veneno, colmillos o garras afiladas, retrocedo y me alejo en dirección contraria; si huele bien, pero está enroscado alrededor de unas mandíbulas de metal, paso de largo.
Teresa del Pilar


viernes, 11 de julio de 2008

Hace años, unos 15 años aproximadamente, cuando íbamos a descansar a Cloudcroft al Sur de Texas, en las tiendas del pueblo, me llamaba mucho la atención que estuvieran llenas de figuras, calendarios, fotografías, camisetas, bolsas…de lobos. Siempre ha sido un animal que jala mi interior, de ahí que la imagen sugestiva de los lobos es fuerza de atracción para quienes hemos intuido esa naturaleza íntima en nuestro ser. El hecho de contemplarlos es descubrir la fuerza, la penetración de su mirada que va más allá de lo que mira en la superficie, la cautela y viveza en sí mismo, el poderío de la manada, la defensa de los suyos, el atrevimiento de la protección, la elegancia de la intuición, la valentía a prueba de fuego, la inteligencia…atrayentes a morir.
Hay una frase en el libro Mujeres que corren con los lobos que me parece que retrata el estado actual de la mujer. “La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad”, sí, llena de stress por todo lo que hace durante el día, meses, años…y que va cargando su cuerpo con una energía negativa que deja de ser ella misma, para ser alguien ajeno a su propia voluntad. “Se ve obligada a serlo todo para todos”, es madre, amante, hija, ama de casa, ejecutiva, empresaria, artista, esposa, compañera, confidente, maestra, consoladora, educadora, médica, …etc. muchos nombres complementarios que la identifican como la mujer al servicio de los demás. Y es hora de restablecer la antigua sabiduría.
¿Cómo restablecer la antigua sabiduría que está marcada en nuestra propia naturaleza humana? ¿Cómo dejar fluir, en medio de nuestro mundo interior ambivalente, la fuerza de la naturaleza que sana nuestro ser y nuestro entorno?
Creo y siento, mente y sentimiento unidos, son fuerza que me hace creer que como mujeres tenemos que recuperar a través de la contemplación y de ese sumergirnos dentro de nosotras mismas la sabiduría de la que hemos sido dotadas. Existen muchos senderos y cada una es responsable de buscar su propio camino virgen para llegar a ensanchar nuestro ser como grito del universo. Tenemos muchas capacidades y habilidades que explayar en los espacios internos que gritan libertad. Recuperar esa naturaleza natural, sabia e inteligente, que nos hace ser criaturas del Creador, siempre criadas, continuamente renovadas.
“Tenemos que esforzarnos para que nuestras almas crezcan de forma natural y alcancen sus profundidades naturales”. Esa es nuestra tarea, nuestra responsabilidad personal, la de recuperar nuestro ser para ofrecer un espacio de paisaje verde, empapado por la lluvia que refresca y garantiza la esperanza.
¿Continuamos leyendo…compartiendo…mirando a fondo como los lobos?
RE stj

domingo, 6 de julio de 2008

"La gloria de Dios es la mujer y todas las mujeres plenamente vivas"


Hola todas y hola José. Voy a dejar mi comentario sobre la lectura de Clarissa Pinkola Estés. Luego colgaré el que se refiere a Elisabeth Schüssler Fiorenza.

La introducción que esta mujer hace a su obra: "LAS MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS" me coloca en sintonía con esa máxima de San Ireneo: "La gloria de Dios es el ser humano plenamente vivo". Hoy no se duda que las mujeres seamos seres humanos (por lo menos teóricamente), en este sentido puedo decir que la gloria de Dios es la mujer, cada mujer y todas las mujeres ¡plenamente vivas!!! Pero me temo que aún la gloria de Dios está inconclusa o peor, deshonrada. "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo" es una frase que repetimos las/os católicas/os a menudo... ¿sé está haciendo carne e historia?

Pero también su introducción es uno de esos textos, que me conecta con mi bondad natural, honda y original. Hace unos meses reflexionando sobre una de las Líneas Maestras de la Propuesta Educativa Teresiana con otras mujeres, nos preguntábamos que encarna y representa para nosotras una espiritualidad "desde dentro y desde abajo". Nos dijimos entre otras cosas esto: "es lo sublime, lo sagrado, lo esencial. Mi centro. Mi ser autentico que sale al encuentro del otr@. Lugar en donde reside mi verdad más profunda. Lo instintivo, primario, salvaje, oscuro, entrañable, profundo, íntimo y ético. Todo lo que tiene que ver con el cuerpo, las pulsiones, los sentires y lo experiencial". Ellas y yo estamos leyendo a Pinkola y es posible que de alguna manera estamos influenciadas por ella. Pues bien, leyéndola conecté con todo ello, me dieron ganas de seguir viviendo con intensidad, de crecer en el conocimiento profundo de quien soy, de implicar-ME desde mi esencia femenina en todo, de desarrollar-ME toda yo en la medida de mis posibilidades. Total, tengo un Dios (una Dios/Ella) que lo desea, que está comprometido/a en mi propio proyecto ¿Qué me detiene?

Me encanta como plantea el DESPERTAR femenino: "Abrir los sentidos interiores para entender el habla del alma, percibir el sonido de los propios ritmos internos, recordar para que estamos en este mundo al lado de otras y otros, estar en el propio cuerpo con certeza y orgullo, hablar y actuar en nombre propio, levantarse con dignidad y conservar la mayor consciencia posible... etc". Elizabeth A. Johnson, teóloga feminista y hermana de la congregación de San José, dice en su libro LA QUE ES, que el DESPERTAR de las mujeres a su propia dignidad humana, puede ser interpretado como una experiencia de Dios y que ello es al mismo tiempo un nuevo acontecimiento en la historia religiosa de la humanidad. Yo tengo esa misma certeza y de cierta manera la estoy viviendo. Es algo así como un re-conocimiento de mi belleza y de mi fuerza, al tiempo que un deseo de solidarizarme con las demás mujeres, crear alianzas y caminar con otras.

Por otro lado, cuando leí el primer cuento: "La Loba", me atrajo muchísimo la imagen de la canción como una llamada a re-nacer. Conecté con Ezequiel 37, y en particular con un texto de Tolba Phanem (poeta africana) que se llama "La Canción de las Personas". Voy a transcribir una partecita: “Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de perjudicar a nadie. Tus amigos conocen 'tu canción' y la cantan cuando tú la olvidas. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu integridad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confuso". Nos redime la relación profunda con la propia esencia o con nuestro yo más hondo. Efectivamente se trata de un renacimiento y una vinculación profunda con mi fuerza femenina.

Bien, podría comentarles más cosas, pero quiero dejar aquí. Entre todas podemos ir completando. Un abrazo lobuno para cada una y para José. NANCY OLAYA

lunes, 30 de junio de 2008

Reflexión de Beatriz Herrera

Hola a todas! Me da alegría tener la oportunidad de compartir a través de este medio nuestro interés común.

Cuando entré y vi que nadie habia publicado su comentario sobre el trabajo asignado me dió susto,pero ni modo, lo envio hoy que tengo la posibilidad.

Mucha suerte para cada una y para José. Hasta pronto. Ahí va mi comentario.

Del libro de Elisabeth S. Fiorenza: “En Memoria de ella”

Experimenté varios sentimientos a lo largo de esta lectura. Inicialmente experimenté u cierto rechazo por la dificultad inicial que encontré al leer este texto tan denso y complejo, que tiene una jerga que es propia de exégetas. Pero al mismo tiempo me sentí retada a abordar con paciencia este texto, para entender su significado. Entonces descubrí que es un estudio serio y bien documentado, pues me llamó la atención la cantidad de textos, autoras y autores que ella incluye en su propio libro.

Sentí una gran admiración por la autora y por otras mujeres que a lo largo de la historia han hecho un trabajo serio que buscaba rescatar el puesto de la mujer en los distintos ámbitos de la vida y que como es de esperar, encontraron grandes controversias que no las hicieron callar. Al terminar de leer esta parte del texto, siento mucha curiosidad de continuar leyendo para entender cómo se hace una reconstrucción humana de la historia del Cristianismo, digo humana porque incluye la perspectiva femenina y masculina.

Una clave para leer la Biblia:
Leerla tratando de separar la forma del contenido. La forma es histórica y está condicionada por una imaginería patriarcal y por un lenguaje androcéntrico. El contenido, es la revelación de Dios, que necesita ser desentrañado de la forma. Es fundamental entender que las formulaciones son históricas, que fueron hechas en un contexto concreto y desde una visión selectiva de la realidad.

Este tipo de lectura “desentrañadora” y también, de alguna manera selectiva, nos invita a tener una nueva postura con respecto nuestra forma de abordar la Biblia a “No aceptarla totalmente ni a rechazarla por completo”, como afirmaba Elizabeth Stanton. Parece que una hermenéutica de la sospecha y método de análisis histórico crítico puede ayudarnos en este proceso. Y me pregunto cómo hacer este aprendizaje y cómo divulgarlo entre las personas con las que compartimos la vida y la fe?

Necesitamos cambiar el imaginario de percibir y leer la Biblia como una revelación divina, palabra de Dios tiene para nosotras una palabra que decirnos sólo en el ámbito religioso. Para nosotras mujeres principalmente aprender a ver la Biblia como un arma política que puede desencadenar conflictos y luchas en otras ámbitos de la vida.

Finalmente me impresionó mucho tomar conciencia de que se han usado los mismos pasajes bíblicos a través de la historia para justificar la situación de opresión de la mujer. Y que somos nosotras mismas las primeras en promover y aceptar semejante error. Esto me lleva a concluir que necesitamos cambiar el paradigma mental de percibir y leer la Biblia como una revelación divina, Palabra de Dios que tiene algo que decirnos, pero sólo en el ámbito religioso y que es una palabra “inofensiva”. Es necesario cambiar el enfoque doctrinal de interpretación bíblica tan acentuado todavía en muchos medios eclesiásticos. Aprender a ver y a utilizar la Biblia como un arma política que va a desencadenar conflictos y luchas en otros ámbitos de la vida. Pues ninguna reforma verdadera se puede dar sólo en un ámbito de la sociedad, lo mismo, la interpretación feminista tiene afectar todos los ámbitos de nuestra vida.


-. Del libro de Clarissa Pinkola: “Mujeres que corren con los lobos”

Desde que comencé a leer el libro de Clarisa Pinkola, percibí en mí una atracción especial por su contenido, su lenguaje sugestivo. Me pareció una lectura fácil, pero profunda.

Inicialmente la comparación hecha entre las características de la mujer sana y la loba sana me pareció genial: son características comunes, la percepción aguda, el espíritu lúdico, la elevada capacidad de afecto. Ambas son sociables, están dotadas de fuerza y resistencia, son extremadamente intuitivas, capaces de adaptarse, fieles y valientes. Me sentí tremendamente atraída por estas características y deseo llegar a poseerlas.

Me causó mucha admiración saber que la autora necesito de más de 20 años para desarrollar el arquetipo de la mujer salvaje y que ha dedicado 25 años de estudios de pautas arquetípicas y el doble de años en estudiar los mitos, cuentos y folclore de sus culturas familiares, que son variadas y ricas. Esto me hablo de trabajo serio, sistemático y de una sabiduría acumulada a través de los años. Me sentí invitada a acoger con respeto y gratitud la sabiduría y experiencia de esta mujer.

Pero quizá el sentimiento más fuerte que he experimentado es el sentirme provocada, invitada y a casi hasta retada para entrar en contacto con la mujer salvaje que hay en mi. Para irla dejando ser ella misma en toda la expresión de la palabra.

La imagen de la naturaleza salvaje descrita por Clarissa como “una maestra, madre, y mentora salvaje que sustenta contra viento y marea la vida interior y exterior de las mujeres” me conectó con la imagen Teresiana de la persona humana que tiene en lo más profundo de su ser un castillo interior, espacio privilegiado para entrar en contacto con su Dios y con lo más profundo de sí misma. El encuentro con Dios y con sí misma en su interior, capacita la persona para entrar en contacto con el mundo exterior de una manera nueva.

El vivir en contacto con este mundo interior no la enajena del exterior, al contrario, la ayuda a estar más presente, desde lo mejor de su ser y desde lo más profundo de sí misma. La mujer que vive conectada a su naturaleza salvaje y se deja guiar de ella es como la persona que ha encontrado a Dios en su centro y que permite que de ese encuentro surja una nueva creatura, llena de vida que dona a su paso.

De alguna manera en mi mente también equiparé la intuición de la mujer salvaje con la sabiduría que nos presenta la Sagrada Escritura. Dice Pinkola que la intuición tiene muchos ojos. “Cuando afirmamos nuestra intuición somos como la noche estrellada: contemplamos el mundo a través de miles de ojos” (pagina 24). El libro de la Sabiduría (capítulo8) al describírnosla veo que tiene que ver mucho como la intuición. Tanto la intuición como la sabiduría son compañeras ideales para la vida, son buenas consejeras en todas las situaciones de la vida, por que saben ver más allá de las apariencias y porque tienen una visión profunda, desde distintas perspectivas y ambas nos conducen a la verdad de las cosas y de las personas.

Finalmente con la lectura de “Mujeres que corren tras los lobos” se ha despertado en mí muchos deseos de seguir profundizando en la naturaleza de la mujer salvaje a medida que continúo entrando en contacto con mi propia naturaleza salvaje. Pinkola mencionó varias formas que son tareas concretas para recuperar la naturaleza salvaje en las que deseo invertir tiempo y energía: ponerme en contacto profundo con estos relatos, examinar y hacer trabajo con mis sueños, tratar de conectarme y escuchar mis sensaciones físicas y recuerdos corporales, también el arte de formularme preguntas y dejar que ellas sean una llave que abre y saca a flor de piel mi naturaleza salvaje. Y poder un día, al igual que la Loba cantar sobre los huesos que con esfuerzo pude ir recogiendo. Estos huesos no son otra cosa, sino aspectos distintos de la misma fuerza indestructible que es la mujer salvaje, que está en mí y en toda mujer.

29 de junio de 2008 13:14