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miércoles, 4 de febrero de 2009

La recuperación de la intuición como iniciación

La recuperación de la intuición como iniciación

A medida que avanzo en la lectura y reflexión de los cuentos de “Mujeres que corren con los lobos” me quedo asombrada de la cantidad de símbolos que cada narración encierra y de la profundidad sus significados. En este cuento Pinkola habla de la recuperación de la intuición. La intuición es una riqueza innata en la mujer, pero parece que en un momento dado la pierde por eso todo el cuento nos habla de un proceso de recuperación. Entonces surgió en mi pregunta: qué es lo que aliena a la mujer de este don innato y hace necesario un proceso para recuperarla?

La autora misma sugirió algunas respuestas de situaciones que nos pueden “desconectarnos” de este don innato que es la intuición causando la detención del proceso de iniciación en una mujer:

- “Cuando hay demasiadas penalidades psicológicas a los comienzos de la propia vida”
- “Cuando no ha habido una madre suficientemente buena en los primeros años”
- “Los rigores de la vida que nos apartan y separan de la vida profundamente intuitiva”
- “Mantener valores y actitudes de la psique que ya no son útiles” pag. 116
- “Permanecer demasiado tiempo con la madre protectora de nuestra psique”.

Y a estas razones yo agregaría otras…
- Cuando se vive muy polarizadas en alguna dimensión de la persona, descuidando el desarrollo de las demás. Por ejemplo una persona centrada en su racionalidad, en detrimento otras dimensiones por ejemplo de su dimensión corporal, relacional, espiritual etc.
- Falta de conocimiento propio que nos lleva a no descubrir todo nuestro potencial interno
- El vivir demasiado enfocadas en la exterioridad nos dificulta entrar en contacto con nuestros poderes interiores.

La recuperación de la intuición me habla de desarrollar nuestra capacidad de entrar en contacto con la intuición como una de las condiciones esenciales que nos llevará a descubrir nuestro poder femenino. La buena noticia que nos da Pinkola es que esta recuperación se puede dar “cualquiera que sea la edad de la mujer” (pág. 116). Esta recuperación es un proceso que se vive a través de diversas tareas. Destacaré lo que me pareció más importante de cada una:

1. Dejar morir “la madre demasiado buena”.
La madre demasiado buena simboliza todo lo que puede recortar nuestra autonomía y conciencia dejándonos como niñas inmaduras y dependientes. Esto implica ser capaces de asumir los riesgos de crecer y de dejar atrás la vida demasiado cómoda y segura. Igualmente es dejar morir lo que ya no sirve, en algunos casos supone desaprender “valores y actitudes que ya no nos son útiles” (pág. 116).

2. Dejar al descubierto la tosca sombra
“Experimentar directamente la oscuridad de la propia sombra: aspectos de la personalidad que se consideran indeseables o inútiles” (pág. 120) es requisito para ser capaz de dejarla al descubierto y que la vean los demás. Una vez que seamos capaces de aceptar y asumir nuestro lado oscuro e indeseable, seremos capaces mostrarlo a otras personas sin importarnos su posible rechazo. Esta tarea nos exige ser capaces de desoportar la tensión de ser nosotras mismas sin importarnos demasiado la aceptación o el rechazo ajeno.

3. Navegar a oscuras
“Aprender a desarrollar la percepción del misterioso inconsciente y confiar exclusivamente en los propios sentidos internos” (pág. 124) Pinkola nos indica un itinerario que está al alcance de todas para entrar en contacto con nuestro “misterioso inconsciente: los sueños. Nos invita no sólo a confiar en la intuición como la auténtica voz del alma (pág. 126) sino también a alimentarla prestándole atención (pág 127)

4. El enfrentamiento con la bruja salvaje
La bruja salvaje es una imagen del poder. Ambas palabras: bruja- poder pueden tener un sentido peyorativo, indeseado, sin embargo hay que reconocer que el poder forma parte de las relaciones humanas. “Aprender a enfrentarnos con un gran poder, con el de los demás y posteriormente con el nuestro”. Ser capaces de permanecer en presencia del poder, sin servilismo pero con respeto, acrecentará nuestro propio poder.

5. El servicio a lo irracional
La realización de tareas básicas cotidianas como: limpiar, clasificar, dar de comer nos sirve de imagen o arquetipo para las tareas que necesitamos realizar en nuestra psique como son el purificar, ordenar, clasificar o discernir, tareas que se llevan a cabo a través “del trabajo del psicoanálisis, la contemplación, la meditación, la aceptación de la soledad y otras experiencias de descenso y transformación” (pág 136). Después de dar estos ejemplos, Pinkola agrega que “cada mujer tiene sus preferencias, su manera de hacer”. Con esto nos deja la puerta abierta para preguntarnos cuáles son las tareas que necesito realizar en mi propia psique y vida espiritual para que crezca el poder de la mujer salvaje que hay en mí?

6. La separación entre esto y aquello
“Aprender a separar una cosa de la otra con el mejor criterio posible” (pág. 139) no es otra cosa que practicar el arte de discernir! En esta práctica el inconsciente tiene un papel importante, su sabiduría manifestada a través de los sueños, nos es de gran ayuda para clarificar preguntas o esclarecer dilemas. La capacidad de separar nos pone en contacto con la existencia de ciclos de vida- muerte-vida. La imagen de un jardín con todas las acciones que requiere su cuidado nos ilustra dichos ciclos de vida-muerte-vida.

7. La indagación de los misterios
Preguntar y tratar de aprender algo más acerca de la naturaleza de la Vida/muerte/vida y de sus funciones. Intentar comprender el misterio, la esencia de las cosas, los ritmos femeninos. La intuición nos guiará hacia esa “ que vendrá por sí sola” (pág. 146). Pero también es sabio entender que la indagación de misterios tiene un límite, entonces “debemos aceptar que ciertas cosas no están a nuestro alcance. “Hay ciertas cosas que no se pueden saber.”

8. Ponerse a gatas
Esta postura me evoca una fiera salvaje que está en estado de búsqueda, alerta, y lista para saltar, huir o para atacar. Es una imagen que habla de la sagacidad de la mirada de una mujer que se deja orientar por su intuición “en todas las etapas del camino” entonces está lista para “afrontar las adversidades del mundo exterior con fortaleza y sin temor” (pág 150).

9. La modificación de la sombra
La agudeza visual de la mirada como la llama Pinkola nos capacita para “identificar las sombras negativas de la propia psique y/o los aspectos negativos de las personas y los acontecimientos del mundo exterior y para reaccionar ante ellos” (pág. 151) La calavera que carga Vasalisa representa la llama de la sabiduría que posee unos sentidos despiertos. Esta sabiduría es la que nos guiará a la hora de elegir con prudencia: amigos y amantes también nos ayudará a distinguir “las cosas que nos atraen de las que realmente necesita nuestra alma” (pág 156)

Y después de describir estas tareas que son fundamentales para la recuperación de nuestra intuición, Pinkola termina presentándonos una consecuencia que nos puede servir también de a nosotras mismas de “medidor” que nos puede permitir saber cómo estamos en este proceso de recuperación: “Una de las consecuencias del uso de la intuición y de la naturaleza instintiva consiste en la aparición de una infalible espontaneidad. Espontaneidad que no es sinónimo de imprudencia. (pág 160). Me fascinó este rasgo, me habló de libertad interior o de “tener el mundo bajo sus pies” como diría Sta Teresa. Este es un rasgo propio de una mujer despierta y experimentada a quien “nada le sorprende porque lo ha visto todo”! (pág 160)

sábado, 24 de enero de 2009

Mujer en relación con su PODER FEMENINO


"Utilizamos todos nuestros sentidos para extraer la verdad de las cosas, para exprimir el alimento de nuestras ideas, para ver lo que es necesario ver, saber lo que es necesario saber, ser guardianas de nuestros propios fuegos creadores y adquirir un íntimo conocimiento de los ciclos de la Vida/Muerte/vida" (Pinkola Estés)

¿Cómo llegar a ser esa MUJER NUEVA? El cuento de "Vasalisa la Sabia" perfila el itinerario de una mujer iniciada, despierta y conectada con su alma-centro. En otras palabras, una mujer en relación con sus propios poderes. Desde esta clave, deseo comentar parcialmente algunos aspectos sin pretender agotarlos, cosa que me parece imposible dada la profundidad y extensión con que la autora los presenta. Pero entre todas podemos comentar diferentes aspectos y ayudarnos a enriquecer la lectura.

Según la autora, el camino de iniciación femenina comienza con la decisión de cuidar de nosotras mismas, de abandonar aquellos principios que resultan anacrónicos y de fijarnos objetivos por los cuales estemos dispuestas a correr riesgos. Es algo así como un proceso de autorreparentalización en el cual cambiamos de madre o nos convertimos en una para nosotras mismas: "Para que podamos proseguir nuestro desarrollo, debemos cambiar la solícita madre interior por otra clase de madre, una madre que habita en los más hondos desiertos psíquicos y es no sólo una escolta sino también una maestra, una madre afectuosa, pero también severa y exigente".

En este proceso debemos "experimentar directamente la oscuridad de la propia naturaleza... y permitir que crezca la tensión entre aquella que estamos aprendiendo a ser y la que somos realmente". En este sentido ¿quién no ha experimentado la tentación de ocultar, disimular o alejar de si, los aspectos de nuestro yo menos atractivos o rechazados por los grupos sociales a los que pertenecemos? La disyuntiva es clara, ser nosotras mismas en medio de la desaprobación y exclusión del grupo o buscar hacernos querer y acceder a las exigencias de las demás, haciéndonos incapaces de sentir y vivir nuestra propia condición. La autora afirma que es precisamente esta tensión síquica la que posibilita la conexión con nuestra alma-centro.

Me fascinó volver a confirmar que nuestro yo intuitivo es un DON MATRILINEAL. Es la madre de Vasalisa quien entrega a su hija la sabiduría intuitiva, heredada de mujer en mujer a lo largo de la historia, de tal manera que cuando nos relacionamos con nuestra intuición, lo hacemos con lo femenino, la madre y las demás mujeres: “Tenemos acceso inmediato a una profunda sabiduría que llega hasta los mismísimos huesos de las mujeres”. Por otro lado, constaté una vez más que somos sororas por esencia, amigas por naturaleza… ¿qué pasó en la historia de la humanidad y en nuestra propia historia, que nos hicieron enemigas y desconfiadas unas de otras? Hay un libro que me gustaría que leyeran si pueden y ojalá busquen poder hacerlo: “ADIOS BELLA DURMIENTE, Critica de los mitos femeninos” de Madonna Kolbenschlag, que profundiza magistralmente en este aspecto entre otros.

Vencer el miedo a este impresionante y amplio poder femenino, simbolizado en el rostro de la “bruja” es otra de las habilidades de la mujer naciente, NUEVA Y NOMADA. Esta dinámica implica entre otras cosas, aprender a lavar, eliminar desechos, barrer, ordenar, remendar, renovar, encender el fuego, guisar, alimentar, vigilar, cuidar, sanar… su propia sique instintiva. En otras palabras, implica alimentar la relación con esta faceta de la propia fuerza femenina, comprenderla y familiarizarse con su temible poder tanto en una misma como en las/os demás. En este momento una mujer “tras haber recibido el legado de las madres, avanza por la vida asentando con firmeza los pies en el suelo… (pues) ha fundido su poder y ahora ve el mundo y su propia vida a través de esta nueva luz”.

Finalmente, como se comporta una mujer así:

•Lleva la llama de la sabiduría y posee unos sentidos despiertos.
•Vigila y comprende las fuerzas negativas y los desequilibrios tanto interiores como exteriores (propios y ajenos).
•Ve un buen corazón más allá de una mala acción, un dulce espíritu hundido por el odio o la traición y cobardía de quien se da por valiente, la envidia oculta en una cordial sonrisa…
•Discierne entre las distintas opciones: las dos contrarias, la intermedia y el análisis de posibilidad.
•Se relaciona con personas que se convierten en MADRES SALVAJES porque alimentan, guían, se alegran por las cualidades, cuidan el arte, hacen aflorar lo mejor que se lleva dentro y se entusiasman cuando hay ante el vinculo con la muñeca.

Nancy Olaya
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viernes, 26 de diciembre de 2008

Nuevas aportaciones de Pinkola y Teresa

Después de algun tiempo de silencio y pedir disculpas por tanta tardanza, quería compartir con vosotras, el capítulo 3 de Pinkola, pero antes, deseaba dejarme resonar por algunas notas de Giselle sobre los escritos teresianos. Me ha gustado mucho sus afirmaciones sobre "nuestra necesidad de interpretar la biblia y los escritos teresianos, desde una clave feminista, y elaborar como reto,una espiritualidad bíblica y teresiana propias, de mujeres, que impulse nuestra autoestima, supervivencia y transformación". Y me van a servir de método a partir del cual, re-leer estos documentos. El el foro, sigo como sabeis con el intento de fomentar la tertulia bíblica on-line, y ya hemos hablado de Agar, la segunda mujer que deseo destacar dentro del Génesis, cómo simbolo de esclava, utilizada para el servicio del hombre y que luego es despreciada y expulsada al desierto, desde el cual, El Señor, rescata y la convierte en madre de un gran pastor de pueblos. Este es un simil que no nos resulta nada nuevo ¿verdad?. el proximo día, retomaremos a Tamar, tambien en el libro del Genesis.(manual de trabajo elaborado porMerceds Navarro y Carmos y en Bernabé "Distintas y distinguidas).
Por otra parte, mientras leía este capitulo El rastreo de los hechos y la recuperación de la intuición como iniciación, he encontrado algun simil con la vida de Teresa. He tenido la suerte e recibir en navidad la versión de Teresa de Jesús, que fue una serie de TV española de hace unos años, pero en versión DVD y volver a revivir, el mensaje teresiano contenido en los libros de la Vida, fundaciones y Camino de Perfección. En los tres primeros, he podido encontrar un itinerario muy semejante de acceso al conocimiento, al que se nos cuenta en el relato de Valissa.
En una primera fase, hay que dejar morir a la madre protectora, y aprender a caminar desde nuestros propios pasos. Aunque nos caigamos, nos duela, o creamos nos ser capaces. En esta sociedad nuestra, se nos pone muy dificil, soltar amarras. Nos refuerzan la dependencia afectiva, material, hacia personas, lugares y cosas. Y si se produce algún cambio en alguno de estos factores, sentimos morirnos de miedo.Nos tambaleamos y parecemos haber perdido nuestro propio poder de autocuración y de búsqueda de soluciones.
En la segunda tarea, se nos propone arrojarnos a la oscuridad de nuestros pasos. En ella nos encontraremos con nuestros enemigos, que son todos aquellos factores que nos hacen dudar de nosotros mismos. Aprender a reconocerlos en nuestro camino de iniciación y no tenerles miedo, será el siguiente eslabon de nuestra cadena.
La tercera tarea implica confiar en nuestra propia luz; nuestra intuición, nada desarrollada y a la que ni siquiera reconocemos en nuestra vida diaria. Nuestra voz interior, nuestra conciencia interior, si somos capaces de escucharla y entenderla, constituyen la motivación más fuerte y segura de nuestra vida.
La cuarta tarea supone enfrentarnos con el poder. En este paso se tiene que ser capaz de estar frente a la fuente de poder y no temblar en el intento. Es aprender a enfrentarse al poder de los demás y posteriormente con el nuestro. Supone que no tenemos que ser solamente "amables" por temos a ser privadas de nuestros derechos. Es necesario aprender a reconocer donde esta nuestro poder. La autora hace una simbología con las tareas domésticas, que al principio me confundió y hasta me molestó, por entender que justificaba una labor atribuida a las mujeres sin previo permiso. Como era considerar a las tareas domésticas como un camino de iniciación y d desarrollo de nuestra interioridad. Pero puesto que ellas, forman irremediablemente parte de nuestra vida diaria, es mejor tomarlas de esta manera. Nunca me las había tomado asi, y creo que puede ser interesnate, re-interpretarlas. No estoy cerrada a ninguna enseñanza, siempre que me ayuden a crecer como mujer. Así, las tareas de barrer, lavar, coser...podían ser consideradas como estrategias de "purificación de los propios pensamientos, recolocar los propios valores, eliminar las trivialidades de nuestra psique, barrer el propio yo, limpiar con regularidad los propios estados emocionales..."
La sexta tarea supone clarificar, y ser capaz de discernir entre lo esencial y lo que no lo es, y la convencienci en ocasiones, de dejar descansar un problema para encontrar la respuesta más cerca de nosotras mismas, de lo que esperabamos.
La septima tarea es la realización de las preguntas clave: ¿qué soy yo? ¿cuál es mi trabajo aqui? Es necesario aceptar nuestros propios ciclos y ritmos, para que nuestro crecimiento pueda continuar con éxito.
Desde la octava tarea se nos permite utilizar la sabiduria adquirida para volver a casa. Nos hace ser cautas, no temerarias, pero tampoco temerosas. La calavera de luz, que es en si misma un objeto temido, nos va a mostrar todo lo bueno y lo malo de nosotras mismas y de los demas. pero no por eso, nos va convertir en cobardes.
Desde la novena fase, quizás nos sentimos "poco dignas" de tener tanto poder, tanta luz. Y tenemos la tentación de arrojar lejos esa luz. ¿para qué saber tantas cosas? Es un pregunta que en más de alguna ocasión quizas nos hayamos hecho.
Pues como dije al principio, y tras recordar la serie de televisión, he ido vislumbranso algunas etapas en la espiritualidad de teresa que quería añadir en este foro. Por ejemplo esa fase inicial de búsqueda infructuosa, al principio, del verdadero camino del conocimiento de Dios y de su voluntad, que la confunden y la debilitan, y le hace confiar erróneamente en la voz de otros.
siguiente fase de encuentro de respuesta dentro de sí misma. Descubre su mujer salvaje, todo lo que puede ser capaz de hacer. Gobernarse por su voz interior. y así descubre su fuerza interior, capaz de enfrentarse con el poder de otros. Puede, desde la seguridad en su propio criterio, defender sus postulados, ante sí misma, y ante los demás. Y desde esa experiencia de Dios que la dirige, volver sobre sus pasos, y ver con otros ojos, su realidad y transformarla.
Ha sido un honor para mi en esta ocasion, contar con tan grandes coincidencias y poderlas compartir con vosotras. Un fuerte abrazo desde Sevilla. MJ Rosillo.

sábado, 29 de noviembre de 2008

CAPÍTULO 3. EL RASTREO DE LOS HECHOS: LA RECUPERACIÓN DE LA INTUICIÓN COMO INICIACIÓN

La muñeca en el bolsillo: Vasalisa la Sabia (Teresa del Pilar)
Como veremos en el cuento, un carácter necesario que toda mujer ha de poseer es la pasión. Pasión en las palabras, en las ideas... Ustedes me dirán si me estoy extralimitando en ellas...

“Vasalisa la sabia” es un cuento ruso que narra las pruebas que la niña Vasalisa tiene que llevar acabo, en el encuentro con la bruja, “Baba Yagá”, para alcanzar un nivel de desarrollo superior desde lo femenino. He aquí un extracto de las ideas básicas.

Antes de morir, la madre de Vasalisa, junto con su bendición, le regala a la niña una muñeca, a fin de que recurra a ella si alguna vez se extravía o necesita ayuda. Las indicaciones eran que debía guardarla, no hablarle a nadie de ella y darle de comer. Con el tiempo, el padre se casó con una viuda que tenía dos hijas, las que - a espaldas del padre - atormentaban a la niña que, servicial, jamás se quejaba. La odiaban porque poseía una dulzura exquisita y además era muy bella. Con engaños, estas mujeres la mandan al bosque, a casa de la bruja Baba Yagá, para conseguir el fuego que ellas habían extinguido en el hogar. Durante el trayecto, la muñeca es su compañía y la guía hasta encontrar la casa y a la bruja. Esta le exige que, antes de darle el fuego, trabaje para ella. De no hacerlo, morirá comida por “Baba Yagá”. El primer día Vasalisa debe alimentar a la bruja, lavar su ropa, barrer el patio, limpiar la casa, separar el maíz añublado del bueno y cuidar que todo esté en orden. El segundo día debe separar las semillas de adormidera del montón de tierra con el que se hallan mezcladas. Logra terminar ambas tareas, con ayuda de la muñeca. Después de hacer a la bruja algunas preguntas, y callarse otras por sugerencia de la muñeca, Vasalisa puede volver a su casa. “Baba Yagá” le entrega el fuego dentro de una calavera ensartada en un palo, y la niña - resistiendo el temor y el deseo de arrojar aquello lejos de sí - vuelve a su casa. Vasalisa entra triunfal, mientras la calavera abrasa en su fuego a la madrastra y a sus hijas.

Ahora bien, la temática general de dicho cuento “gira en torno al tema de la facultad femenina de la intuición transmitida de madre a hija y de una generación a la siguiente. El gran poder de la intuición está formado por una vista interior, un oído interior, una percepción interior y una sabiduría interior tan veloces como un rayo.” (Pág. 70)

En este sentido, la autora nos ofrece unas claves hermenéuticas que nos ayudarán a situar adecuadamente lo que nos quiere expresar. Atendamos a sus propias palabras. “Para comprender el sentido de este cuento, tenemos que saber que todos sus componentes representan características de la psique de una sola mujer. Por consiguiente, todos los aspectos del relato corresponden a una psique individual y describen el proceso de iniciación al que se está sometiendo. La iniciación se lleva a cabo cumpliendo unas tareas determinadas. En este cuento, la psique tiene que llevar a cabo nueve tareas. Dichas tareas se centran en el aprendizaje de algo relacionado con la manera de actuar de la Vieja Madre Salvaje.” (Pág. 70)

“Por medio del cumplimiento de estas tareas, la intuición de una mujer - este sabio ser que acompaña a las mujeres dondequiera que vayan, examinando todas las cosas de su vida y comentando la verdad de todas ellas con infalible precisión - se vuelve a encajar en la psique de la mujer. El objetivo es una afectuosa y confiada relación con este ser al que hemos dado en llamar ‘la que sabe’, la esencia del arquetipo de la Mujer Salvaje.” (Pág. 70)

De ahí que, a continuación iré comentando brevemente, y tratando de vincular a ciertas situaciones vitales, las nueve tareas que deberían ser llevadas adelante por la mujer en su camino de individuación como tareas de la iniciación.

1. Dejar morir a la madre ‘demasiado buena’, y alejarse del hogar parental, para poder así entrar en un proceso de fortalecimiento que le permitirá hacerse cargo de su vida, responsabilizarse de sus decisiones y “cargar” con las consecuencias. Lograr un encuentro profundo consigo misma, con su intuición y con lo que ésta le va indicando a cada paso. “En el cuento el proceso de iniciación empieza cuando la buena y querida madre se muere.” (Pág. 70) Dejar morir a la buena madre significa dejar aflorar las facultades intuitivas, entrenase en su uso adecuado y oportuno, escuchar sus llamadas y correr los riesgos que hagan falta de cara a la consolidación de una mujer fuerte y autodeterminada.

“La iniciación de Vasalisa empieza cuando ésta aprende a dejar morir lo que tiene que morir. Eso significa dejar morir los valores y las actitudes de la psique que ya no le son útiles. Hay que examinar con especial detenimiento aquellos férreos principios que hacen la vida demasiado cómoda, que protegen en exceso, que hacen que las mujeres caminen como si se escabulleran de algo en lugar de pisar con paso firme.” (Pág. 71)

“Por consiguiente, es justo que, para que podamos proseguir nuestro desarrollo, cambiemos la solícita madre interior que nos era beneficiosa en nuestra infancia por otra clase de madre, una madre que habita en los más hondos desiertos psíquicos y es no sólo una escolta sino también una maestra, una madre afectuosa, pero también severa y exigente.” (Pág. 72)

Sin embargo, “la detención del proceso de iniciación de una mujer puede producirse por distintas razones, por ejemplo, cuando ha habido demasiadas penalidades psicológicas en los comienzos de la propia vida, sobre todo si no ha habido una madre ‘suficientemente buena’ en los primeros años.” (Pág. 71). Y aunque esto pueda ser así, nuestra autora sostiene que cuando ha habido un trabajo sostenido y metódico por sanar la historia de vida, es posible recuperar el pozo de la intuición femenina instintiva.


2. Dejar al descubierto la sombra: en el cuento, la madrastra y sus hijas representan los aspectos subdesarrollados pero provocadoramente crueles de la psique; son aspectos excluyentes, envidiosos y explotadores del yo, frente a los que ser demasiado sumisa no sirve para crecer, como tampoco sirve el negarlos. Se trata de los elementos de la sombra, es decir, de unos aspectos de la personalidad que se consideran negativos, indeseables o inútiles - con respecto a los valores codificados de la conciencia - y que por esta razón se relegan a las tinieblas, pero con el riesgo de paralizar el desarrollo de su personalidad. (Cf. Págs. 74-75) Sin embargo, dicha sombra también puede ser utilizada en beneficio propio.

“Aunque una mujer piense que el hecho de ser ella misma le granjeará la hostilidad de los demás, esta tensión psíquica es precisamente lo que necesita para poder desarrollar el alma y hacer un cambio” (Pág. 75) Aprender a decir NO con acertividad, a una cultura (Iglesia) estereotipadamente androcéntrica, es signo de sabiduría, pues pone al descubierto la sombra colectiva patriarcalista. Dicha sombra debe ser reconocida y desenmascarada, de lo contrario, las mujeres seguiremos siendo simples reproductoras de unas expectativas patriarcales que anulan nuestra identidad más profunda, nuestros sentimientos, nuestro ser, nuestro pensar, nuestros sueños… Y mientras continuemos siendo la criada de todo el mundo, tratado de complacer las fantasías de los demás, en desmedro de nuestras llamadas intrínsecas, no podremos desarrollarnos como mujeres plenas. En definitiva, el fuego de nuestra personalidad poco a poco se irá apagando” (Cf. Pág. 76).

3. Navegar a oscuras: en esta parte del cuento, el legado de la madre muerta - la muñeca - guía a Vasalisa a través de la oscuridad hasta la casa de Baba Yagá. Entrar en el bosque, en lo profundo del inconsciente para iniciarse, experimentando el numen de la propia capacidad intuitiva, por la que aprenderá a confiar en sí misma. “Aprender a desarrollar la percepción del misterioso inconsciente y confiar exclusivamente en los propios sentidos internos.” (Cf. Pág. 76) Esta tarea requiere alimentar frecuentemente dicha capacidad intuitiva, escuchándola, prestándole atención, siguiendo efectivamente sus consejos. “La intuición percibe el camino que hay que seguir para poder sacar el mayor provecho posible de una situación. Tiene instinto de conservación, capta los motivos y la intención subyacente y opta por aquello que causará la menor fragmentación posible en la psique.” (Pág. 78)

4. Enfrentarse a la bruja salvaje: Vasalisa se enfrenta cara a cara con la Bruja Salvaje, con la fuerza vital, creadora y atemorizante, pero, a la vez, gozosa y rebosante divinidad materna, que se halla en la psique arquetípica. “Vasalisa se enfrenta a Baba Yagá sin servilismo, jactancia o bravuconería y tampoco huye o se esconde. Se presenta honradamente tal como es. Muchas mujeres se están recuperando de sus complejos de ‘amabilidad desmesurada’, en los que, cualesquiera que fueran sus sentimientos y quienquiera que las atacara, ellas reaccionaban con una dulzura rayana en la adulación.” (Pág. 80)

“Tenemos que adentrarnos en el bosque, ir en busca de la temible mujer para evitar que algún día, bajando por la calle, se abra una tapa de alcantarilla y algo inconsciente nos agarre y nos sacuda como un trapo, alegremente o no, más bien no, aunque siempre con buena intención.” (Pág. 80). Realizar esta acción podría llevarnos a evitar muchas sorpresas, no siempre agradables, en la vida. Tal es el caso, por ejemplo, de situaciones que afloran inesperadamente en la persona y que, aparentemente, no están en sintonía con la opción fundamental o la orientación de vida que se ha venido desarrollando. Me pregunto si la falta de encuentro oportuno con esta mujer temible no sería tal vez una explicación secreta de ciertos giros antagónicos, desconcertantes e inesperados que se dan a cierta altura de la vida - pero que no siempre se merecen un juicio ético.

Como quiera que sea, incorporar a nuestras vidas algunos de los valores de la bruja significa aprender a enfrentarnos con un gran poder, con el de los demás y posteriormente con el nuestro. Esto es, dejar que muera un poco más la frágil niña demasiado dulce. Si se logra permanecer en su presencia, una parte de su poder le será traspasado a la mujer. “Ser fuerte no significa tener músculos y hacer flexiones. Significa afrontar la propia numinosidad sin huir, viviendo activamente con la naturaleza salvaje cada una a su manera. Significa poder aprender, poder resistir lo que sabemos. Significa resistir y vivir.” (Pág. 82).

5. Servir a lo irracional: quedarse con la bruja, aclimatarse a los grandes poderes salvajes no conscientes de la psique femenina con el fin de comprender su poder (el propio poder). “Los ciclos femeninos según las tareas de Vasalisa son los siguientes: Purificar los propios pensamientos y renovar regularmente los propios valores. Eliminar las trivialidades que ocupan la psique, barrer el propio yo, limpiar con regularidad los propios pensamientos y estados emocionales. Encender un fuego duradero debajo de la vida creativa y guisar sistemáticamente ideas significa sobre todo guisar con originalidad mucha vida sin precedentes para poder alimentar la relación entre la mujer y su naturaleza salvaje.” (Pág. 85)

Cuando alguien desea guisar para Baba Yagá tiene que encender el fuego.”Una mujer tiene que estar dispuesta a arder al rojo vivo, a arder con pasión, a arder con palabras, con ideas, con deseo de cualquier cosa que ella aprecie sinceramente. Esta pasión es la que, de hecho, permite guisar y lo que se guisa son las sólidas ideas originales de una mujer. Si alguien quiere guisar para la Yagá tiene que procurar que debajo de la propia vida creativa haya un buen fuego.” (Pág. 84) Me encanta esto, creo que es muy propio de toda mujer. Nuestros últimos documentos capitulares nos invitan a apasionarnos por esta humanidad sedienta de Dios. En una palabra, nos invitan a potenciar nuestro ser de mujer.

“En el desarrollo de las mujeres todas estas acciones ‘domésticas’, el guisar, el lavar, el barrer, cuantifican algo que rebasa los límites de lo ordinario. Todas estas metáforas ofrecen maneras de pensar, medir, alimentar, fortalecer, limpiar y ordenar la vida espiritual.” (Pág. 85). Limpiar el espacio psíquico es una condición para que la naturaleza salvaje se desarrolle mejor.

“La mujer sabia mantiene ordenado su ambiente psíquico. Y lo hace conservando la cabeza clara, conservando un espacio libre para su trabajo. Y esforzándose por llevar a feliz término sus ideas y proyectos.” (Pág. 84) Pinkola habla también de mantener claras y ordenadas las ideas insólitas, entre estas ideas se incluyen las que son poco habituales, las místicas, espirituales y extrañas. (Cf. 84). Aquí, sin duda alguna, tienen su cabida la experiencia mística de Santa Teresa de Jesús y nuestra experiencia de Dios. En este sentido, la Santa afirma sabiamente que una cosa tener la experiencia de Dios y otra cosa es saber comunicarla. Tener la capacidad de transmitir a otros implica una consciencia “ordenada” de lo que se lleva entre manos. Es hacerse cargo plenamente de lo que acontece en la vida de la persona.

6. Separar entre esto y aquello: en esta parte del cuento, Baba Yagá impone a Vasalisa dos tareas muy difíciles. Primero, aprender a separar una cosa de la otra con el mejor criterio posible, aprender a establecer sutiles distinciones de juicio. Segundo, observar el poder del inconsciente y su funcionamiento, incluso cuando el ego no es consciente de ello. Aprender algo más acerca de la vida (el maíz) y la muerte (las semillas de adormidera). (Cf. Pág. 86)

“La clasificación a la que se refiere el cuento es la que se produce cuando nos enfrentamos con un dilema o una pregunta, pero casi nada nos ayuda a resolverlo. Sin embargo, si lo dejamos reposar y regresamos más tarde, es posible que nos encontremos con una buena respuesta allí donde antes no había nada.” (Pág. 86) En este sentido, el sueño, de manera simbólica, es una instancia donde muchas situaciones hallan solución.
La bruja no sólo le pide a Vasalisa que discierna esto de aquello para establecer la diferencia entre cosas parecidas - como el verdadero amor del falso amor, la vida nutricia de la vida inútil - sino que, además, le pide que diferencie una medicina de otra. Aprender a reconocer nuestros agentes curativos psíquicos significa ser conscientes de nuestros “lugares verdes”, de aquello que nos reconforta, nos alimenta y nos mantiene vivas, en contacto con nuestros sueños y apasionadas en la vida. “Tenemos capacidad para infundir energía y fortalecer la vida y también para apartarnos del camino de lo que se muere.” (Pág. 88)

7. Indagar los misterios: Una vez completadas con éxito sus tareas, Vasalisa le hace a la Yagá unas cuantas preguntas muy pertinentes. Preguntar y aprender acerca del proceso cíclico de Vida-Muerte-Vida, inquiriendo lo justo, pero no más allá de lo necesario para no quedar cautivadas en los misterios del profundo inconsciente. Indagando en exceso acerca del enigma del mundo subterráneo corremos el riesgo de quedar seducidas y atrapadas por ese mundo. “Hay cierta cantidad de cosas que todas debemos saber a cada edad y en cada fase de nuestra vida.” (Pág. 90)

Aquí la Yagá se refiere a otra serie de ciclos, los ciclos de la vida femenina. “A medida que los vive, la mujer va entendiendo cada vez más estos ritmos femeninos interiores, entre ellos, los de la creatividad y el alumbramiento de hijos psíquicos y quizá también humanos, los ritmos de la soledad, el juego, el descanso, la sexualidad y la caza. No hay que esforzarse, la comprensión vendrá por sí sola. Debemos aceptar que ciertas cosas no están a nuestro alcance, aunque influyen en nosotras y nos enriquezcan.” (Pág. 91) Ciertas cosas son asunto de Dios y no se pueden saber. (Cf. Pág. 91) No somos diosas, nuestra aprehensión de realidad tiene un límite, saberlo y reconocerlo es signo de madurez y sabiduría. Hay que dejarle a Dios ser Dios en nosotras. Él necesita su espacio para realizar “su” obra.

“Por consiguiente, cuando finalizan estas tareas, ‘el legado de madres salvajes’ es más profundo y la capacidad intuitiva emana tanto del lado humano como del lado espiritual de la psique. Ahora tenemos a la muñeca de maestra por un lado y a la Baba Yagá por el otro.” (Pág. 91)

8. Ponerse a gatas: es asumir la luz recibida desde la sabiduría ancestral (representada por la calavera, vestigio óseo de antiguas generaciones), y contemplar la propia vida bajo esta luz, que nos dice parte de un colectivo secular.

Cuando las mujeres asimilan que el terreno subterráneo de la psique pertenece a la Yagá y el terreno de la madre demasiado buena es el del mundo de arriba, “dejan de aceptar sin discusión todas las bobadas, todos los comentarios mordaces. Y todas las bromas e insinuaciones que les dirigen. Para distanciarse un poco de la dulce bendición de la madre demasiado buena, la mujer aprende poco a poco no simplemente a mirar sino a mirar con desprecio, a mirar fijamente y a tolerar cada vez menos las imbecilidades de los demás.” (Pág. 92)

En cambio, “la falta de intuición y de sensibilidad ante los ciclos femeninos o el hecho de no seguir los consejos de la propia sabiduría da lugar a unas decisiones desacertadas e incluso desastrosas. En general esta clase de sabiduría ‘yaguiana’ hace que las mujeres vayan avanzando poco a poco y casi siempre las orienta y les transmite imágenes claras de ‘lo que hay debajo o detrás’ de los motivos, ideas, acciones y palabras de los demás.” (Pág. 92) En otras palabras, se mira más allá de las máscaras, y se ve la realidad misma, tal cual es.

Cuando una mujer alcanza a esta etapa, ya ha conseguido abandonar la protección de la madre demasiado buena que lleva dentro y ha aprendido a esperar y afrontar las adversidades del mundo exterior con fortaleza y sin temor. “Es consciente de la sombra represora de su madrastra y sus hermanastras y del daño que éstas le quieren hacer.” (Pág. 93) Es capaz de comprender el temible poder de su propia conciencia y el de la conciencia de los demás.

9. Modificar la sombra: es apropiarse de la nueva luz que le permite ver las cosas con claridad, pero también descarnadamente, no evitar el dolor de saber ciertas cosas sobre sí, los demás o la naturaleza del mundo. Significa mirar los aspectos negativos de si misma a la luz de estos nuevos conocimientos.

“El hecho de poseer una buena intuición y un considerable poder obliga a trabajar. En primer lugar, en la vigilancia y la comprensión de las fuerzas negativas y los desequilibrios tanto interiores como exteriores. En segundo lugar, obliga a hacer acopio de voluntad para poder actuar con respecto a lo que se ha visto, tanto si es para un bien como si es para recuperar el equilibrio o para dejar que algo viva o muera.” (Pág. 94)

No cabe duda de que muchas veces hay que hacer gran esfuerzo para sostener en alto la luz delante de nosotras, pues a través de ella vemos todas nuestras realidades y todas las realidades de los demás, las desfiguradas, las divinas y todos los estados intermedios. (Cf. Pág. 94) Cuando los informes de la intuición son dolorosos, y casi no se pueden resistir, son conocimientos que cuestan afrontar. Y es aquí donde surge la tentación de regresar a la ignorancia primera. Saber, ver, conocer, tener consciencia de las cosas, implica no sólo fortaleza y grandeza de ánimo, sino responsabilidad ética que precisa de una gran dosis de discreción y sabiduría para administrar adecuadamente los datos que se manejan. De este modo, se cumple la palabra de Jesús: “a quien mucho se le da mucho se le pedirá”.

Por otra parte, “gracias a esta luz afloran a la conciencia los milagros de la belleza profunda del mundo y de los seres humanos. Con esta penetrante luz podemos ver un buen corazón más allá de una mala acción, podemos descubrir un dulce espíritu hundido por el odio y podemos comprender muchas cosas en lugar de quedarnos perplejas. La luz puede distinguir las capas de la personalidad, las intenciones y los motivos de los demás. Puede distinguir la conciencia y la inconsciencia en el yo y en los demás. Es la varita mágica de la sabiduría. Es el espejo en el cual se perciben y se ven todas las cosas. Es la profunda naturaleza salvaje.” (Pág. 95)

“La esmerada elección de los amigos y amantes y también de los profesores es esencial para conservar la consciencia, la intuición y la ardiente luz que ve y sabe.” (Pág. 97) Esta capacidad de discernimiento para una elección adecuada es una de las cosas más difíciles de aprender, pues exige ánimo, fuerza de voluntad, sabiduría, sentimiento, y frecuentemente nos obliga a pedir con insistencia lo que vemos con tanta claridad

“Otra manera de fortalecer la conexión con la intuición consiste en no permitir que nadie reprima nuestras más intensas energías... es decir nuestras opiniones, nuestros pensamientos, nuestras ideas, nuestros valores, nuestra moralidad y nuestros ideales.” (Pág. 98) Una mujer integrada y conducida por la luz de su intuición, actúa con naturalidad y positiva espontaneidad, pues conoce sus luces y sus sombras, se valora a sí misma y, por tanto, se hace valorar y respetar. No tiene que andar mendigando los espacios que en justicia le corresponden tanto en la sociedad como en la Iglesia.

Finalmente, modificar la sombra significa dejar morir las cosas. Lo que tiene que perecer, hemos de dejar que perezca con toda libertad y serenidad. Una relación que ya no tiene razón de ser, una emoción negativa que destruye, un sentimiento obstaculizante, una etapa que ya hemos superado, un ciclo vivido y evaluado adecuadamente, una herida que obstruye la corriente sanguínea de la pasión por la vida…

Hemos visto que, en las narraciones escogidas, toda la temática vinculada a las tareas y trabajos que debemos realizar las mujeres en nuestro camino de individuación no son fáciles, sino que requiere un compromiso procesual, activo, profundo, esforzado, muchas veces doloroso y no carente de riesgos. En una cultura pragmática y presentista como la nuestra, donde priman el hedonismo y la consecución rápida de los objetivos, tales enseñanzas tienen un valor imponderable al aplicarse al crecimiento de la conciencia personal y colectiva. Y más aun al crecimiento espiritual de hombres y mujeres.